A primera vista.




Vivo encerrado en mi habitación. Toda ella es mi Mundo interior, y en ella amplío mis horizontes, como si en doce metros cuadrados pudiera inventar una vida que mereciera la pena contar. He empezado por construir muros a mi alrededor, porque he visto de lo que somos capaces las personas. Tengo miedo de mí mismo (soy el máximo culpable del destino que tengo por delante). Y vivir un triángulo amoroso de dos personas que son la misma en realidad, es mi principio de bipolaridad.



Se extiende la noche sobre las esquinas de la ventana como una sábana lo hace en la cama. La lámpara enfoca coqueta hacia mis manos, las cuales bailan, coquetas también, con el contraluz que dibujan las sombras. Y pienso que todos somos sombras, la parte más limitada de lo que aspiramos a ser. Hallo grietas en las paredes de mi habitación, y las dudas de quién pudo hacerlas asoman por el ambiente. En ocasiones, una grieta es producto de un golpe fortuito, de un accidente que transcurre a lo largo del tiempo. Otras veces, el corte tiene personalidad voluntaria, y se inflinge porque ha habido daño colateral.  Pero también soy consciente de que una grieta es la evolución física correcta de cualquier emoción. El puro contacto con otro ser humano nos hiere de forma imperceptible. Porque somos frágiles por naturaleza, y nuestra naturaleza posee una condición categórica de dolor. Es nuestra fragilidad.

La debilidad sentimental es la capacidad que uno tiene de derrotarse a sí mismo. Necesitamos fortaleza. Anhelamos ser fuertes, pues reside en nosotros la dualidad de querer y no poder. La supervivencia es en sí un ejercicio mental durísimo, ya que resulta más sencillo perder la partida que llegar vivo hasta el final. 

Soy un experto en recaídas, y cuando asumo la derrota me gusta creer que esta vez he ganado. Ahí está mi ineficacia. Mi tremenda debilidad humana.

Lope de Vega escribía que "quería mudar de estilo y de razones"; algo así planteo yo, pero todavía estoy pagando los plazos de la hipoteca del pasado. Algún día romperé el contrato que tengo con esta vida y compraré otra nueva. Por ahora, ésta es mi máxima pretensión. Una Nueva Vida a primera vista.





Una Vida a primera vista nunca se ha conocido, porque todo el Mundo conoce la Vida de siempre. Supongo que soy demasiado joven e inestable como para enfrentarme a la realidad, pero lo único que he aprendido de los jóvenes e inestables es que con el tiempo dejamos de ser jóvenes.

El día que me encuentre con la Vida, la tomaré como un privilegio que no me merezco, como la recompensa que me he ganado simplemente por haber nacido en ella. Definiré esta casualidad como un tecnicismo poético del destino.




La ausencia sempiterna de sueño puede ser consecuencia de una depresión enmascarada. ¿Qué ocurre cuando no le encuentras valor a la vida?


La vida sería más bonita si se comprimiera entera en un escenario. El Teatro es la vida soñada.

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