A primera vista.
Vivo encerrado en mi habitación. Toda ella es mi Mundo interior, y en ella amplío mis horizontes, como si en doce metros cuadrados pudiera inventar una vida que mereciera la pena contar. He empezado por construir muros a mi alrededor, porque he visto de lo que somos capaces las personas. Tengo miedo de mí mismo (soy el máximo culpable del destino que tengo por delante). Y vivir un triángulo amoroso de dos personas que son la misma en realidad, es mi principio de bipolaridad. Se extiende la noche sobre las esquinas de la ventana como una sábana lo hace en la cama. La lámpara enfoca coqueta hacia mis manos, las cuales bailan, coquetas también, con el contraluz que dibujan las sombras. Y pienso que todos somos sombras, la parte más limitada de lo que aspiramos a ser. Hallo grietas en las paredes de mi habitación, y las dudas de quién pudo hacerlas asoman por el ambiente. En ocasiones, una grieta es producto de un golpe fortuito, de un accidente que transcurre a lo largo del ...