Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

Existen dos formas de recorrer el camino: por donde ya han pasado, o hacer el tuyo propio.

Últimamente salgo mucho a correr. Y mientras corro, escucho música del iPod, y entre tanto suelo imaginarme viviendo en Madrid, con mis novelas y mis poemas, haciendo recitales en escenarios iluminados por una sola bombilla, y buscando mis invenciones entre estanterías de librerías y bibliotecas. Me imagino también recibiendo la visita de familiares y amigos, y disfruto de sus gestos de orgullo al verme radiante y completo. También a ellos se les ve felices.

Entonces sonrío, mientras sueño y corro al mismo tiempo.

Correr y soñar, verbos preciosistas, son mi excusa por la que intentar ser feliz, porque ahora mismo siento que tengo pocos recursos con los que enfrentarme a esa tristeza viuda que es vivir sin estar contigo.


Comentarios

  1. me encanta, tengo k decirte, k escribes genial, siempre te lo e dixo...pero en muchos de estos relatos parece como si de una imagen, sacaras un texto, como que una fotografía te inspirara a escribir; sin embargo en este, el k te has inspirado has sido tu mismo, sin necesidad de nada más, tú y el teclado.

    En cuanto a este texto en particular, eres estupendo, muchos ya nos sentimos orgullosos de ti, e imagina tu vida como desees, soñar es gratis y además tu cumpliras tarde o temprano esos sueños¡¡¡

    un besazo tk

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